La princesa Ayako de Japón se casa y pierde sus derechos dinásticos.

La boda de la princesa Ayako de Japón, celebrada este lunes en Tokio, le cambiará literalmente la vida. Su elección de contraer nupcias con un plebeyo deriva en la pérdida inmediata de su condición de miembro de la familia imperial japonesa, según marca la rígida normativa que regula la institución. A partir de ahora, y como le ha ocurrido a muchas otras mujeres de la familia –aunque no a los hombres–, será sobre el papel una ciudadana japonesa como cualquier otra. Y el número de miembros de la familia imperial seguirá menguando, algo que podría provocar a largo plazo una crisis de sucesión.

 

Ayako de Takamado, de 28 años, es la tercera hija del primo del actual emperador Akihito, el príncipe Takamado (fallecido en el año 2002). La joven se ha casado con Kei Moriya, de 32 años, empleado de la compañía naviera Nippon Yusen, en el santuario Meiji de la capital nipona. Con su matrimonio ya registrado legalmente, Ayako pierde el apellido y adopta el de su marido.