Anuncian descubrimiento de espectacular cenote en Mérida

A raíz de los trabajos que se realizaban al interior del Complejo Educativo “Los Arrayanes”, ubicado en el norte de la ciudad, se descubrió debajo de la cancha de futbol un cenote que, en dimensiones, sería el tercero en importancia en la ciudad, que cuenta en total con un registro de 150 cuerpos de agua y cavernas en su territorio.

El explorador y especialista en espeleobuceo de la Secretaría de Desarrollo Sustentable, Erik Sosa Rodríguez, narró ayer en la conferencia impartida en el marco del Simposio Expectativas Culturales Meridanas, que a lo largo de los 400 metros de longitud y 27 de profundidad máxima, se encontraron interesantes elementos arqueológicos y paleontológicos.

“Se encontraron restos humanos, cerámica y unas vértebras que se presume podrían ser de un mamífero marino o un reptil con una antigüedad de entre 2 y 20 millones de años”, explicó.

Abundó que aunque no se han hecho estudios acerca de la contaminación que pudieran presentar las aguas, la cantidad de fauna acuática que se encontró en el lugar es un importante bioindicador, es una referencia de la sanidad del agua.

“En el sitio que ya estaba registrado, pero que no se había explorado, nos encontramos que tiene un desarrollo bastante interesante, alberga especies endémicas y en peligro de extinción, como damas blancas, langostinos, camarones, camarones marsupiales, isópodos y una cantidad considerable de crustáceos”, destacó el explorador, quien recalcó que el sitio aún no ha sido explorado a fondo, por lo que no descarta que en un futuro haya más noticias sobre este cenote, que por estar en una propiedad privada, el público no puede acceder a él.

El objetivo de dar a conocer estos descubrimientos que se realizaron apenas hace un año es que la sociedad revalore la importancia de los cenotes y las cavernas subacuáticas que son propiamente la entrada a los acuíferos.

“La intervención que se realizó fue como parte de una visita técnica a cargo de la Secretaría de Desarrollo Sustentable, y se contó con la colaboración de una asociación para hacer el registro detallado, y después establecer las medidas necesarias para la debida conservación del sitio”, dijo Sosa Rodríguez, quien confesó que no se esperaba encontrar una cueva de tal tamaño.

“Se trata sin duda de un tesoro natural, que es de suma importancia tanto cultural como biológicamente, porque es un indicador de que, pese a que se encuentra en el área urbana de Mérida, se ve conservado, lo que quiere decir entonces que no están tan mal las cosas en materia de contaminación del ecosistema, y que podemos todavía ponernos las pilas para conservar el patrimonio natural que tenemos”, resaltó.

El explorador manifestó que de los 150 cenotes y cuevas de las que se tiene registro en Mérida, conoce apenas 40, de los que la mayoría se encuentran en buen estado, algunos gracias a que han sido objeto de una intervención para retirar los desechos

“Cada uno tiene características especiales, pero en el caso de Los Arrayanes, se trata de una cueva subacuática completamente inundada a la que se accede a través de un cenote cerrado entre gruta al que hay que entrar con tanques, y se destaca por su extensión, que es el tercero más larga después del cenote que se ubica en las pistas del aeropuerto, que tiene 700 metros explorados y el de Dzibichaltún, en cuyas profundidades hay una cueva de mil 300 metros de largo”, concluyó.