Beneficia a la pepena atraso en recolección

Hay demora en el servicio en zonas de Valladolid

Cada semana falla la recoja de basura en algún punto de la ciudad y no pasan temprano los camiones recolectores, como ocurrió ayer miércoles en Flor Campestre, Orquídeas y Cipreses, donde se llevaron los desperdicios pasadas las 13 horas.

El olvido o atraso fue aprovechado por pepenadoras que pasaron a revisar las bolsas en busca de algo que pudieran vender como envases de plástico.

En varias ocasiones se ha reportado que se quedan sin recoger al menos por un día las bolsas de basura en la zona de Santa Lucía y San Carlos, de tal modo que los desperdicios los dejan para el que le corresponda el siguiente turno.

El servicio de recolección de basura se realiza al menos dos veces por semana en los diversos sectores de la ciudad, a excepción del Centro, en donde todos los días se pasa por las noches a recoger las bolsas en las calles, a fin de que al día siguiente no haya nada.

Sin embargo en los barrios y colonias, es frecuente que falten un día de la semana, como ahora ocurrió en Flor Campestre, Orquídeas y Cipreses, donde no acudieron a recoger las bolsas y se quedaron en las puertas de las viviendas.

Normalmente en esos lugares los camiones acuden a recoger los desperdicios alrededor de las ocho de la mañana, pero en esta ocasión según se observó hasta las 11 a.m., no habían llegado los camiones.

La tardanza les da tiempo a pepenadores que acudan con sus familias a revisar las bolsas y sacar lo que pueden vender, como latas de refrescos y cervezas, incluyendo envases PET, a fin de que puedan obtener un poco de dinero para apoyar en sus casas.

De acuerdo con datos obtenidos de los mismos pepenadores, indican que prefieren revisar las bolsas antes de que lo lleven, ya que cuando llegan al basurero municipal ya no hay lo que buscan, pues otros lo sacan antes, entre ellos los mismos empleados de la recolección de basura que también se han convertido en pepenadores y tratan de llevar un dinero extra a sus casas, luego de vender lo que puedan encontrar en las bolsas.

Varios padres de familia que se dedican a la pepena, son apoyados por sus hijos menores de edad, quienes a determinada hora se sientan en cualquier banqueta de las calles y desayunan cualquier cosa que puedan comprar con el dinero obtenido, pero con los riesgos que eso implica como la falta de higiene, poniendo en evidencia la pobreza en la que viven.

A muchos dueños de casas no les gusta esa práctica, debido a que luego dejan los desperdicios tirados en las banquetas o en la calle, lo que atrae a los perros posteriormente.