Las cuentas chuecas de la Conade.

by / 0 Comments / 4 View / 11/03/2018

Recursos ociosos en cuentas bancarias –indicio de que el erario fue jineteado–, comprobación extemporánea de gastos, fondos que fueron manejados por organizaciones no facultadas para ello y opacidad en adjudicaciones son parte de las anomalías de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) que fueron descubiertas en la revisión de la Cuenta Pública 2016.

De acuerdo con lo reportado por la Auditoría Superior de la Federación (ASF), la dependencia que encabeza Alfredo Castillo Cervantes es conducida por improvisados, administra mal el presupuesto y tiene severos problemas para comprobar gastos.

El desorden administrativo también salpica a conocidos y a amistades de Castillo Cervantes, quienes fueron incluidos en la nómina de la Conade, pese a carecer del perfil que requieren los puestos que ocupan.

La ASF encontró que la dependencia federal dio recursos a estados sancionados por no comprobar gastos y, además, en esas entidades inauguró instalaciones deportivas pese a que la Ley General de Cultura Física y Deporte prohíbe la entrega de dinero a ese tipo de gobiernos problemáticos o asociaciones deportivas que no hayan comprobado gastos.

En su dictamen del 11 de enero último, la ASF expuso en términos generales las anomalías cometidas por la Conade en 2016:

Los beneficiarios de los apoyos administraron recursos por 213 millones 921 mil 900 pesos en cuentas bancarias distintas a las notificadas por la Conade, mezclaron recursos federales con otros fondos, mantuvieron ociosos 266 millones 771 mil 100 pesos y comprobaron a destiempo 565 millones de pesos.

Hasta el cierre de la auditoría, no pudieron comprobar el uso de 113 millones 895 mil pesos por concepto de convenios para la modernización o construcción de instalaciones deportivas.

Tampoco fueron reportados los rendimientos que los fondos públicos generaron en cuentas bancarias que corresponden a 13 convenios y dos adendas (modificaciones de contrato).

De igual manera, las autoridades deportivas no entregaron la documentación administrativa sobre el personal de la Conade que asistió a los Juegos Olímpicos de Río 2016; sólo presentaron informes de actividades, pero también estos registros tienen anomalías.

El personal de estructura que fue contratado en ese año, además de carecer del perfil que requiere su puesto, incumplió con los requisitos establecidos.

Tras la revisión de 20 convenios y tres adendas del programa S269 “Cultura Física y Deporte”, la ASF registró que la Conade autorizó en 2016 la transferencia de 696 millones 71 mil pesos a los institutos del deporte de los gobiernos de Morelos, Sinaloa, Baja California, Querétaro, Guanajuato y Guerrero, para actividades relacionadas con los Juegos Deportivos Nacionales Escolares de Educación Básica (primaria y secundaria).

Parte de ese monto también se destinó a los gobiernos de Colima, Nayarit, Puebla, San Luis Potosí, Sonora, Yucatán y Querétaro con motivo de la Olimpiada Nacional y Nacional Juvenil, Paralimpiada Nacional y Mexgames; otra parte del dinero fue a dar al Instituto Poblano del Deporte y al Instituto del Deporte de Yucatán para infraestructura deportiva.

Sin embargo, al comparar la información contenida en los estados de cuenta bancarios de los beneficiarios del programa S269 y los oficios que la Conade entregó al respecto, la auditoría reveló que los beneficiarios de siete convenios y de un adendum recibieron 213 millones 921 mil 900 pesos que ese mismo día y a lo largo de casi cuatro meses y medio traspasaron a otras cuentas, movimientos que tampoco fueron reportados a la autoridad fiscalizadora.

Asimismo se descubrió que los beneficiarios de 13 convenios y dos adendas recibieron 425 millones 271 mil 200 pesos que depositaron en cuentas bancarias que después recibieron 3 mil 887 millones 824 mil pesos ajenos al erario. Es decir, para la ASF el dinero federal destinado al deporte fue mezclado con otros ingresos, maniobra que refleja falta de control de los recursos y opacidad en el ejercicio del gasto.

Además, la autoridad revisora se dio cuenta de que el dinero de esos convenios permaneció “ocioso” en las cuentas bancarias y generó rendimientos financieros que tampoco fueron reportados por la Conade, aunque estaba obligada a hacerlo.

De acuerdo con el informe de la Auditoría Financiera y de Cumplimiento 16-1-11L61-02-0170, sobre la Cuenta Pública 2016, la gestión de Castillo Cervantes también presentó irregularidades en el uso de 17 millones de pesos que anunció para apoyar los gastos de los atletas que iban a participar en los Juegos Olímpicos de Río 2016, pero que el Comité Olímpico Mexicano, en franca confrontación con Castillo, rechazó ejercer.

Redacción: Proceso.

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