Las bajas temperatura no ha impedido que las ciudades de Minneapolis y St. Paul sigan recibiendo a los cerca de 125.000 visitantes que se esperan van a llegar durante la celebración del Super Bowl y que han hecho que el valor promedio de las entradas para ver el partido haya superado los 6.000 dólares.

Lo bueno es que el estadio cuenta con tecnología de control de temperatura, y los 21 grados celsius bajo cero que se pronostican para este domingo no significarán ningún problema, o al menos no lo serán durante el encuentro.

La nieve empieza a aparecer en las afueras del US Bank Stadium, donde se jugará este domingo el Super Bowl (Reuters)

La nieve empieza a aparecer en las afueras del US Bank Stadium, donde se jugará este domingo el Super Bowl (Reuters)

Hasta el momento, el Super Bowl VI había sido el más frío de la historia, según registros de Pro Football Hall of Fame. Aquel 16 de enero de 1972 en New Orleans, los Dallas Cowboys derrotaron a los Miami Dolphins con una temperatura que alcanzó su punto más bajo en -8,8 grados celcius. Aunque la temperatura más baja se registró 10 años después, cuando el 24 de enero de 1982, en la edición 26 se alcanzaron -15°C en Detroit. Lo que sucede es que el estadio también tenía un sistema para acondicionar la temperatura.

Minnesota, donde se disputará la edición de este año, llegó a registrar temperaturas de -23°C. El público y los jugadores pueden estar tranquilos de que el U.S. Bank Stadium, que costó aproximadamente 1,000 millones de dólares, posee una tecnología para neutralizar las bajas temperaturas.

Redacción: Infobae.