Atropello masivo durante una protesta neonazi en Charlottesville

by / 0 Comments / 17 View / 13/08/2017

Charlottesville, una pequeña ciudad universitaria en el estado sureño de Virginia, está viviendo una jornada de violencia y tragedia por una marcha convocada por un grupo supremacista y ultranacionalista blanco, que se han enfrentado a contramanifestantes que han acudido a protestar la convocatoria. Los insultos, cánticos cruzados y peleas se han esparcido en las inmediaciones de Emancipation Park, un pequeño parque en el centro de la ciudad.

El incidente más grave se ha producido cuando un coche, al parecer conducido por uno de los participantes en la marcha, ha embestido a toda velocidad contra un grupo de contramanifestantes hasta estamparse con un coche. Posteriormente, ha dado marcha atrás, con el frontal del vehículo destrozado, y se ha dado a la fuga. La arremetida ha lanzado por los aires a varias personas. Por el momento se ha confirmado que hay un muerto y más de veinte heridos. Además dos personas han perecido también al estrellarse un helicóptero de la Policía que participaba en las labores de seguridad.

El sospechoso detenido por el atropello en la marcha antifascista de Charlottesville (Virginia), en el que ha muerto al menos una persona, ha sido identificado como James Alex Fields, un joven de 20 años, según ha informado la cadena estadounidense CNN.

El superintendente de la cárcel regional del condado de Charlottesville, Marin Kumer, ha informado de que Fields, procedente de Ohio, está detenido bajo sospecha de asesinato de segundo grado por matar con su coche a una persona y herir a otras 19 al arrollar una marcha antifascista por las calles de esta ciudad de Virginia.

La fallecida ha sido identificada como una mujer de 32 años, cuya muerte todavía está pendiente de notificación a la familia. Los heridos se encuentran hospitalizados y su estado oscila entre leve y crítico, según ha hecho saber el jefe de Policía Al Thomas.

Las imágenes del atropello indican que ha sido intencionado, como además han asegurado diversos testigos a medios estadounidenses. En las redes sociales, muchas voces lo calificaron de «terrorismo supremacista».

La marcha, que tenía el nombre de ‘Unamos a la derecha’, había sido organizada para protestar la retirada de una estatua del general Robert E. Lee, uno de los líderes del ejército confederado en la Guerra de Secesión. Charlottesville aprobó este año su retirada, que está pendiente de una decisión judicial que debe producirse este mes.

Los manifestantes aparecieron con banderas confederadas -considerado un símbolo racista en EE.UU.-, banderas nazis y carteles a favor de los blancos y en contra de los judíos. Muchos iban armados con palos, escudos y protegidos con cascos de moto. La marcha estaba prevista para el mediodía de ayer, pero la violencia no tardó en surgir en cuanto se toparon con contramanifestantes al grito de ‘Black Lives Matter’ -‘las vidas de los negros importan’- o ’¡No a Trump! ¡No al Ku Klux Klan! ¡No a un EE.UU. fascista!” Manifestantes y contramanifestantes intercambiaron golpes, palazos y se rociaron con sprays irritantes, ante la actitud generalmente pasiva de los cientos de policías presentes en la zona.

La violencia no fue una sorpresa para nadie. La víspera, por la noche, ya hubo otros escarceos en una marcha previa de los grupos racistas, que recorrieron el campus de la Universidad de Virginia -la mayor universidad pública del estado- armados con antorchas -una simbología de inspiración nazi y del Ku Klux Klan- hasta una estatua del padre de la patria Thomas Jefferson.

La virulencia de los enfrentamientos, en especial el atropello a manifestantes, ha sido menos esperado. Antes de las once de la mañana (hora local), el gobernador de Virginia, Terry McAuliffe, declaró el estado de emergencia en el Estado. «Estoy indignado por el odio, el racismo y la violencia que estos manifestantes han traído a nuestra ciudad en las últimas 24 horas», aseguró.

Junto a los manifestantes aparecieron un grupo de las autodenominadas «milicias de protección», civiles con ropa militar o de caza y provistos de armas de alto calibre, cercanos a posiciones ultranacionalistas. Entre quienes marchaban estaba David Duke, ex jefe del Ku Klux Klan, que aseguró que iban «a cumplir las promesas de Donald Trump. Eso es en lo que creímos y por eso votamos a Donald Trump, porque dijo que iba a devolvernos nuestro país y eso es lo que vamos a hacer».

Los incidentes y disturbios -«el mayor incidente de odio de su clase en décadas», según el Southern Poverty Law Center, un centro que investiga la violencia racial- se sucedían en Charlottesville sin que hubiera noticias de la Casa Blanca.

La primera en reaccionar fue Melania Trump, la primera dama, normalmente en un segundo plano. «Nuestro país defiende la libertad de expresión, pero debemos comunicar sin odio en nuestros corazones», escribió. Trump, que tiene el gatillo rápido con Twitter, tardó horas en tocar el asunto: «Todos debemos unirnos y condenar lo que defiende ese odio. No hay sitio para este tipo de violencia en EE.UU», ha asegurado sin hacer referencia a los grupos supremacistas blancos que provocaron los incidentes.

Horas más tarde, el presidente ha condenado en una rueda de prensa «el indignante despliegue de odio» por «todas las partes» implicadas en la violencia en Virginia.

El sospechoso del atropello de una multitud en Charlottesville

James Alex Fields Jr. escribió un mensaje a su madre el viernes para avisarle que le dejaría a su gato porque el sábado iría a una marcha en Charlottesville, Virginia. Ella pensó que su hijo estaría en un evento político del presidente Donald Trump, no en una protesta de supremacistas blancos. Luego lo supo, al enterarse de que su hijo había embestido con su Dodge Challenger plateado del 2010 a una multitud de personas que rechazaban a nacionalistas, como él.

Fields, originario de Ohio, fue acusado de homicidio en segundo grado, tres cargos por causar heridas intencionalmente y uno más por abandonar el lugar de los hechos. Para su mamá, Samantha Bloom, todo fue una sorpresa. “Como él tiene un amigo afroamericano…”, dijo la madre a la agencia AP al mostrarse incrédula por lo ocurrido. No imaginó que la idea de la supremacía estuviera entre sus opciones.

Pero en un par de imágenes difundidas por Oscar Segal, director del Centro Sobre Extremismo de la Liga Antidifamación, muestran sus lazos con ese movimiento. En ellas se muestra al joven de 20 años en la protesta sosteniendo un escudo con emblemas similares a los utilizados por la organización supremacista Vanguard America.

La Vanguard America se opone a la idea de la multiculturalidad y considera que Estados Unidos es una nación exclusivamente blanca, según la página de la Liga. Su eslogan es Sangre y Tierra, y con él romancean la idea de que la sangre blanca pertenece a la tierra americana. Usualmente utilizan internet o afiches para divulgar sus ideas de “proteger a las familias blancas”, “rechazar la degeneración de la raza” o “detener la islamización de Estados Unidos”. Están enfocados en reclutar a hombres jóvenes, incluso en espacios universitarios.

Y la organización tiene una ideología neonazi. En uno de sus manifiestos, publicados en febrero de 2017, explican que Estados Unidos fue construido sobre las bases de los europeos blancos y que la gloria de la raza árida debe ser rescatada.

Sin embargo, el mismo sábado tras el atropello a los manifestantes, la organización se distanció de Fields al asegurar en su cuenta de Twitter que “de ninguna manera es miembro de la Vanguard America”.

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Segal dijo a la agencia AP que varios grupos supremacistas blancos se reunieron en la marcha, incluidas organizaciones neo nazis, facciones del Ku Klux Klan y grupos de cabezas rapadas racistas. También estaban nacionalistas blancos de la Vanguard America e Identity Exropa; de la Liga del Sur, de corte nacionalista; del Movimiento Nacional Socialista; de la Orden Fraternal de Caballeros Alt.

Por cualquiera de ellas pudo haber marchado el joven.

James Fields fue arrestado sin posibilidad de una fianza por ese golpe en seco con el que embistió a los opositores a la marcha supremacista y la frialdad con la que retrocedió y se marchó dejando a una persona muerta y al menos a 19 heridas. Será procesado el lunes, dijo el superintendente de la prisión regional de Albermarle-Charlottesville, Martin Kumer.

De él solo se conoce que creció en Kentucky, criado por una madre parapléjica. Su padre fue asesinado por un conductor ebrio meses antes de su nacimiento, así que no lo conoció, dijo un tío en condición de anonimato al diario The Washington Post. Ese mismo tío, describió a Fields como una persona “no muy amigable, mas bien sumiso”.

Según los registros militares citados por el diario The New York Times, entró en el Ejército estadounidense el 18 de agosto de 2015, pero menos de cuatro meses después, el 11 de diciembre, dejó de estar activo.

Redacción: ABC, Univisión

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