Tubería que provocó socavón continúa dañada.

by / 0 Comments / 5 View / 16/07/2017

Ni la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), encabezada por Gerardo Ruiz Esparza, ni las empresas que construyeron el Paso Exprés (consorcio integrado por Aldesem, de Grupo Aldesa y Epccor) han reparado el tubo de aguas pluviales y residuales, que su personal fracturó durante los trabajos de ampliación de cuatro a 10 carriles de la Autopista del Sol, lo que provocó reblandecimiento de la tierra y la apertura de un socavón en el que perdieron la vida dos personas.
En un recorrido que La Jornada realizó con vecinos de la colonia Chipitlán, éstos mostraron que sigue roto el tubo de drenaje que provocó la oquedad debajo del Paso Exprés, en el kilómetro 93 de la autopista que comunica la Ciudad de México con el puerto de Acapulco, Guerrero.
Los colonos aseguraron que las aguas provenientes de una parte de la zona centro de Cuernavaca sigue llegando al muro que sostiene el Paso Exprés, en el lado poniente, pero debido a que la tubería es insuficiente, además de que está fracturado, el líquido se almacena y se filtra a los cimientos de la obra.
Leticia Díaz Salgado, residente de la zona, exigió al presidente Enrique Peña Nieto que ordene derrumbar todo este sector del Paso Exprés, si no quieren que se siga hundiendo.
Prevén desgracias mayores
Consideró que tal como está, la vialidad sólo obstruye el agua proveniente de la barranca Santo Cristo y va a seguir reblandeciendo la tierra, por lo que continuarán los hundimientos de la cinta asfáltica y las desgracias cada vez serán mayores.
El miércoles anterior, alrededor de las 5:30 de la madrugada, la cinta de rodamiento se hundió en ese punto del sur de Cuernavaca. El socavón abarcó cuatro de los cinco carriles y tenía seis metros de profundidad.
El vehículo en el que viajaban Juan Mena López, de 59 años, y su hijo, Juan Mena Romero, de 33, cayó en la oquedad y casi dos horas después murieron asfixiados, según las autopsias.
Con el argumento de que a cuatro días de que se produjo el hoyanco, las autoridades no han atendido eficientemente la contigencia, habitantes de la colonia Chipitlán demandaron a Peña Nieto la renuncia de Ruiz Esparza. Reprocharon que el día de la tragedia, el funcionario federal ni siquiera bajó a la zona del socavón a inspeccionar lo sucedido.
Consideraron que en lugar de Ruiz Esparza debe estar una persona que tenga un poquito de lógica y humildad; lógica para deducir que el muro del Paso Exprés impide el flujo del agua de la barranca, y el tubo fracturado y roto (debajo del libramiento) va a reblandecer más la tierra y por tanto habrá más hundimientos.
Obra de $2 mil 213 millones
Se requiere, alegó Díaz Salgado, un servidor público que también tenga humildad para reconocer que no se hizo bien la obra desde el principio, pese a que, según ellos, gastaron 2 mil 213 millones de pesos.
Recordó que en una reunión que vecinos tuvieron con autoridades de la SCT pidieron construir un puente que permitiera el paso del agua pluvial y residual de la barranca Santo Cristo por debajo de la autopista.
Cuernavaca está llena de barrancas, pero si respetamos su cauce no se meten con nosotros, pero si tapamos el paso del agua, como sucedió el miércoles, estas son las consecuencias, subrayó.
Después de ahogado el niño quieren tapar el pozo, dice el dicho, pero aquí los de la SCT ni siquiera han entendido esto (la filtración del agua); tres días después del accidente, el tubo sigue roto, el Paso Exprés aún impide el cauce natural del agua, recalcó.
Un puente, posible solución

Insistió en que la única solución que los vecinos ven sin ser ingenieros como Ruiz Esparza o los que están en cargos altos de la SCT, es que se construya un puente que deje pasar el agua, sin que obstruya nada.
Ya no queremos tubo y si no lo hacen seguiremos bloqueando esta vía, sentenció. ¿Es tan difícil entender que el muro del Paso Exprés retiene el agua?”, reprochó la vecina.
Leticia Díaz narró que la madrugada del 12 de julio, cuando un automóvil Jetta donde iban padre e hijo cayó a la oquedad alrededor de las 5:30 horas, los vecinos se despertaron, porque el agua pluvial al no tener salida por el muro del Paso Exprés (en su lado poniente) se fue acumulando.
El nivel del agua alcanzó unos cuatro metros, dijo Leticia Díaz; recordó que en el patio de su casa, donde está una cancha de basquetbol el líquido llegó hasta el aro del tablero. Incluso dijo el agua rompió un tramo de la barda”. Su patio está en un nivel más bajo (unos cinco metros) que la vivienda.
El agua acumulada también inundó alrededor de 20 centímetros el estacionamiento de la unidad de departamentos que hay sobre la avenida Palmira y sobre la autopista, pese a que los edificios casi están al nivel del Paso Exprés.
Las casas del andador Mitre no se anegaron, porque están construidas en lo alto, de lo contrario, todas esas viviendas se hubieran inundado por el taponamiento del agua que causó una obra mal hecha.
Continúan trabajos de reparación
Este sábado continuó cerrado el Paso Exprés a la altura de donde se abrió el socavón el paso miércoles, a la altura del kilómetro 93 de la Autopista del Sol México-Acapulco; tres días después los trabajadores no han podido tapar el enorme hoyo.
El punto donde se localiza el socavón amaneció ayer cubierto con una carpa, por lo que las maniobras que realizan, ya no se observan, como se podía hacer en días anteriores.
El cierre del Paso Exprés afecta a miles de automovilistas, quienes son desviados antes de llegar a ese sitio, hacia la avenida Palmira para que tomen vías alternas para salir de la ciudad de Cuernavaca.
Mientras, quienes se dirigen a la Ciudad de México son desviados en el punto conocido como el polvorín para que ingresen por avenida Morelos Sur. Después de sortear esta zona del sur de Cuernavaca, los automóviles que circulan en ambos sentidos, se incorporan de nuevo a la Autopista del Sol.

 

Redacción: La Jornada

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